Carl Rogers


23 Oct
23Oct

Carl Ransom Rogers


Nació el 8 de enero de 1902 en Oak Park Illinois, su padre era ingeniero civil y su mamá, era ama de casa. El era el cuarto de seis hijos, su familia era cristiana. Rogers, socializó poco fuera de su gran familia, desarrollo cierto nivel de independencia, cuando tenía 12 años se mudaron a una granja. Esta vida, estímulo a Rogers a encontrar interés en la ciencia y aumentó su capacidad para trabajar de forma independiente. Le interesaba la literatura sobre agricultura que su padre llevaba a casa, trabajaba muy duro en los quehaceres de la granja, criaba corderos, cerdos y becerros, en cambio, su vida emocional era un caos, pero nunca explicó las causas de modo satisfactorio. Así, escribió: “Sin lugar a dudas, en esa época mis fantasías eran extrañas y un psicólogo probablemente las calificaría de esquizoides, pero por fortuna jamás tuve contacto con uno” (Rogers, 1980, p. 30).

Rogers más tarde, entró a la Universidad de Wisconsin el alma mater de la familia en donde empezó a estudiar agricultura, después en el segundo año decidió encaminarse al sacerdocio.

Después de graduarse, se casó con Helen Elliot, se mudó a Nueva York, en donde comenzaría su preparación para convertirse en ministro en, Union Theological Seminary, Rogers dudo de las formas de pensar de sus padres, el enfoque filosófico liberal de la religión fomentado en el Seminario Teológico unión y los conocimientos adquiridos por su participación en varias conferencias de la YMCA lo llevaron a creer que no podía trabajar en un campo que requiriera el profesor en conjunto específico de creencias. Esto fomento la creencia de Rogers acerca de que lo importante es basarse en las propias experiencias personales para desarrollar una filosofía de vida. Por lo que sus intereses comenzaron a cambiar e inclinarse hacia la psicología. Fue en este tiempo que decidió cambiarse al Colegio de Profesores de la Universidad de Columbia, donde conoció la filosofía de John Dewey y comenzó su entrenamiento en psicología clínica.

Años más tarde en 1931 recibió su título de doctorado, y se unió al personal del Centro de Asesoría de Rochester, donde ayudó a desarrollar un centro de estudios infantiles. Fue aquí donde Rogers tuvo un contacto, con los integrantes de la profesión psiquiátrica donde lo dejarían intervenir, a los psicólogos y consejeros, tener responsabilidad administrativa sobre la psicoterapia.

En 1939 lo hacen director del centro, pero querían destituirlo, debido a que la opinión de un psicólogo en esa época no podía hacer un trabajo como ese. Pero el consejo de administración decidió apoyar a Rogers.

En 1940, abandonó este puesto y aceptó trabajar como docente de psicología en la Universidad Estatal de Ohio. donde empezó a formular sus ideas sobre la consejería de personas con trastornos emocionales. También trabajó para que la psicología clínica quedará integrada al pensamiento psicológico general del momento.

En 1945 a 1957, se cambió a la universidad de Chicago donde como profesor de psicología y secretario ejecutivo del centro de asesoría, de nuevo defendió su punto, sobre que los psicólogos y consejeros, podían realizar terapias efectivas. Fue así que la psicología y la psiquiatría se unieron para buscar un fin en común. Rogers se definió a sí mismo como un “consejero”. Pero en cierta ocasión, fracasó en un intento, recordemos que el era consejero, quería ayudar a un cliente, que llegó con un“trastorno severo”, se alteró y no pudo ayudarlo, por lo que sufrió un colapso nervioso. Por lo que perdió la confianza en si mismo. El escribió, “Estaba totalmente seguro de mi incapacidad como terapeuta, de mi inutilidad como persona y de que no tenía futuro en el campo de la psicología” (Rogers, 1967,p. 367).

Por lo que decidió abandonar Chicago y, junto a su esposa, buscó una cabaña en el norte de Nueva York, donde estuvieron los siguientes seis meses. Cuando decidió que era tiempo para volver a la universidad, inició una terapia que le ayudó a darse cuenta, que sufría una profunda inseguridad. Entonces dijo que pensaba que “nunca podría quererme nadie, a pesar de que le gustara lo que yo hacía” (citado en Milton, 2002, p. 131). La terapia fue un éxito y, al terminarla, Rogers había descubierto la capacidad de dar y recibir amor, así como de establecer relaciones emocionales profundas con otros, entre ellos sus clientes (Schultz, 2009, p 327).

En 1951, publicó su mayor trabajo, la Terapia Centrada en el Cliente, donde hablaría de los aspectos centrales de su teoría.

En 1957 lo nombraron profesor de psiquiatría y psicología en su alma mater la Universidad de Wisconsin.

En 1953 le ofrecieron ser miembro del Centro para Estudios de la Persona, en La Jolla, California.

En 1964, Rogers fue profesor residente en el Western Behavioral Sciences Institute de California, donde se dedicó a aplicar su filosofía centrada en la persona a problemas internacionales, como la reducción de la tensión entre protestantes y católicos en Irlanda del Norte, y entre judíos y árabes en Medio Oriente (Schultz, 2009).

Sus libros:

(Compralos dando click)

1.- "Counseling and Psychotherapy"

2.- Psicoterapia centrada en el cliente

3.- El proceso de convertirse en persona

4.- "Freedom to Learn

5.- Grupos de encuentro

6.- A Way of Being



Su teoría

Rogers, influido por el movimiento que en filosofía se llama fenomenología: Fenómeno que proviene del griego phainomenon, que significa “lo que parece o se muestra a sí mismo”, durante su viaje a China reconoció la importancia del sí mismo en la formación de la personalidad.

En filosofía la fenomenología, describe lo datos o algo específico de la experiencia inmediata.

En Psicología, ha llegado a estudiar la conciencia y la percepción humana, lo importante no es el evento, sino como lo percibe y entiende el individuo. Entonces el campo fenoménico es la suma total de experiencias que está disponible en la conciencia en cualquier momento. Por ejemplo un individuo no está leyendo es posible que no se percate de la presión de la silla en sus glúteos, pero cuando atrae la atención a este hecho se hace consciente.

Rogers decía que es más importante la percepción del individuo, que la realidad en sí. Es por esto que dijo que el individuo es el único que puede conocer su campo de experiencia por completo. Es por esto que no es fácil entender la conducta del otro.

La tendencia primaria del organismo es mantenerse, realizarse y mejorarse a sí mismo. El proceso de realización, va acompañado de emociones, por lo que tanto emociones agradables como desagradables (temor o enojo) pueden tener un efecto positivo de integración y concentración de la conducta de un objetivo.  ¿Qué pasa con las emociones? Estas ayudan al organismo a evaluar sus experiencias vitales en términos de que tan bien sirven a la tendencia realizadora, también la intensidad de cada emoción dependerá con el significado percibido de cada conducta hacia un objetivo.

Rogers daba mucha importancia a las emociones, ya que el pensaba que si el individuo experimentaba con las emociones, estas podrían facilitar la maduración, si las negamos o la suprimimos pueden hacer estragos en nuestras vidas.

Gracias a la interacción del organismo y el ambiente, surge el concepto de “quien soy”. Rogers decía que los niños pequeños interactúan con su ambiente, y desde ahí adquieren ciertas ideas sobre si mismos, de su mundo y su relación con este. Ya que van experimentando acerca de lo que les gusta, no les gusta. Así se forma el autoconcepto, esta compuesto por ciertas percepciones y valores sobre mí, los cuales en algunos casos son tomadas del ambiente, ya sea por experiencias y otras más, también importantes, introyectadas por figuras importantes para esa persona.

Entonces, el yo que forma el individuo puede ser una variación de la experiencia real de su organismo debido a que incluye valores que son tomados de otras personas en lugar de las experiencias reales del organismo.

También decía que hay cierta necesidad de ser congruente para el yo como es percibido y el yo real, el organismo.

El estado de congruencia se refiere a, las experiencias simbolizadas de una persona reflejan todas las experiencias del organismo.

Cuando una persona niega o distorsiona experiencias sensoriales y viscerales significativas, surgen ciertas tensiones básicas, por lo que cada vez se vuelve más difícil para el yo satisfacer las necesidades del organismo.

Cuando las personas se dan cuenta de los impulsos y percepciones y las aceptan tal cual, las posibilidades de un control consciente incrementan.

Conforme va surgiendo el sí mismo, los niños empiezan a sentir dos necesidades, de lo que Rogers llamó consideración positiva y consideración positiva incondicional.

Consideración positiva condicional: Es dada solo bajo ciertas circunstancias, los niños entienden que sus padres no los amarán a menos que piensen, sientan y actúen como ellos. Esto lo perciben como una condición de valor, ya que esto es bajo que circunstancias el niño será aceptado. Tales condiciones de valor pueden conducir al niño a introyectar valores de otro.

Autocosideración positiva: Se da en forma automática si se ha recibido consideración positiva incondicional. Los niños que son aceptados por lo que son llegan a percibirse a sí mismos en forma favorable y con aceptación.


Terapia Centrada en la Persona

Consiste en cómo las personas se conciben a sí mismas.

Exploraba los sentimientos y las actitudes de los clientes hacia sí mismos y hacia los otros. Los escuchaba sin idea preconcebida alguna y procuraba entender el mundo de sus experiencias. Cuando el terapeuta se concentra en las experiencias subjetivas, sólo se entera de lo que el cliente expresa de un modo consciente. Las vivencias que no llegan a la conciencia permanecen ocultas. Este es el peligro de tratar de inferir demasiado de las experiencias no conscientes, porque las inferencias tal vez representen las proyecciones del terapeuta y no las vivencias reales del cliente. Además, lo que se llegue a conocer del cliente dependerá de la capacidad de éste para comunicarse. Dado que todas las formas de comunicación son imperfectas, el terapeuta verá imperfectamente el mundo de las experiencias del cliente.

¿Cómo funciona?

  • No se basa en una estructura teórica predeterminada.
  • El único supuesto, es el valor intrínseco del cliente.
  • Se les acepta tal cual son.
  • El terapeuta muestra consideración positiva, es decir, sin emitir juicio, ni aconsejarles cómo deben comportarse.
  • Todo se centra en ellos.

Rogers se opuso a técnicas de evaluación como la asociación libre, el análisis de los sueños y el estudio de caso. Pensaba que creaban dependencia de los clientes respecto del terapeuta, quien entonces asumió un aire de experto y de autoridad. Esas tres técnicas eximían a los clientes de toda responsabilidad personal, y les generaban la impresión de que el terapeuta conocía todo acerca de ellos. Los clientes podían concluir que éste les resolvería sus problemas, que lo único que debían hacer era recostarse y cumplir sus instrucciones.

Bibliografía

Cervone, D. Pervin, L. (2009). Personalidad: Teoría en Investigación. México: El Manual Moderno

Cueli, J. & Reidl, L. (2009). Teorías de la personalidad. México: Trillas

Schultz, D., Schultz, S. (2009). Teorías de la Personalidad. México: Cengage


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